La filosofía de la técnica tiene sólo unas tres décadas de edad, de modo que es la rama más joven de la filosofía. Sus complementos son sus hermanas mayores: la historia y la sociología de la técnica. Estas tres ramas son valiosas en sí mismas y también porque ayudan al estadista y al ciudadano a elaborar y evaluar políticas de desarrollo y control de la técnica. A su vez, esto importa para orientar a la sociedad y, en particular, para no correr la misma suerte que el aprendiz de brujo.
Los principales temas de la filosofía de la técnica son: naturaleza de lo artificial, a diferencia de lo natural; peculiaridades del conocimiento técnico, a diferencia del científico, y problemas morales que suscita la técnica al alterar el modo de vida. O sea, la filosofía de la técnica tiene por lo menos tres vertientes: ontológica, gnoseológica y ética.
Aristóteles observó que lo artificial difiere de lo natural, pero no especificó de qué manera. También hizo una profecía notable: el día en que los telares marchen por sí solos desaparecerá la esclavitud. Naturalmente, Aristóteles no pudo sospechar que la automatización causaría desocupación masiva y crónica.Y menos pudo sospechar que se pudiera permanecer indiferente ante esta tragedia moderna.
El problema de la naturaleza de lo artificial se resuelve afirmando que el objeto técnico, sea artefacto o proceso, materializa o incorpora ideas. Como dijo el joven Marx, la diferencia entre el arquitecto y la abeja es que el primero empieza por hacer planos de lo que va a construir.

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